jueves, 28 de marzo de 2013

Sol Crepuscular.

Sol Crepuscular.

Amenaza desafiante en el horizonte,
posa sobre las cumbres su poderío,
retrocede ante su fuerza la oscura noche,
fulminado de muerte cae el frío.

Trompeta de conquista, el pico del gallo,
corte majestuosa las aves cantoras.
Entra en el palacio, el sol a caballo,
para morar siempre sobre nubes pasajeras.

Extiende su imperio a primeras horas,
el joven tirano que conquisto la tierra,
se rinden montañas, bosques y praderas.
En las cuevas se prepara la guerra.

Taciturna, escondida, espera la noche,
que el joven sol aplaque su ira,
gaste su fuerza con mucho derroche
para conquistar todo lo que su vista mira.

Autoritario, déspota, el señor sol gobierna.
Vencidos todos sus enemigos, coronado se encuentra,
en su trono de medio día, cree tener voluntad eterna,
de antañas victorias, mucho cansancio arrastra.

Cansada y muy débil la noche aguarda,
desde su escondite, observa, calla  y espera
que llegue pronto su oportunidad anhelada,
el instante en que el opresor todo su fuerza gastara.

El sol mengua su inmensurable fuerza,
en el ocaso de sus días de gloria.
Su aplomo de victoria, nubla su cabeza,
se baña de esperanzas ilusorias.

En el exilio, en el olvido,
la noche vislumbra su caída.
El espíritu que antes yacía decaído
se torna corpulento, vigorizante y lleno de vida.

La batalla se aproxima, en el aire se respira.
El viejo sol y la joven noche a su encuentro caminan.
Eternas, luchas eternas, el destino siempre gira,
glorias pasadas en el olvido terminan.

Derrotado, el viejo y cansado sol se esconde,
las hazañas pasadas acuden a su auxilio,
su impetuosa mirada, en el olvido se pierde,
languidece lentamente en el exilio.

Ahora reina la noche en su instante eterno,
abre sus brazos para acoger en su pecho,
a las almas bohemias de espíritu nocturno
que tienen el cielo por techo.

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