Poesía.
Entre cada parpadeo te encuentro, inmóvil,
sollozante, a la espera del silencio.
En la oscuridad encuentras refugio
del fuego que consume.
Aparece del brillo de tus labios la palabra,
la sentencia, el castigo,
Se encuentran en tus gestos el encanto,
el desenfreno.
Y sin embargo, te pienso bella,
como la flor que nace alimentada por el rocío.
Como el sol que baña el horizonte
cuando la noche muere.
Te pienso como la salvación
de la miseria que me acompaña.
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