Acto de amor.
Recorrí con placer obsceno las lineas de tu cuerpo,
no existía frontera que separará tu piel de mi piel,
el olor de tu cabello impregnaba misticismo al ambiente,
al pudor le cerramos la puerta y se la abrimos al desenfreno.
El viento que sopla del norte nos incita al vaivén,
la luna nos acoge en su seno,
el cielo nos da su aporte con gotas del infinito y vasto universo
que mojan el lecho de flores y tierra donde reposas.
La noche, con su oscuro manto nos protege
de miradas que no comprenden.
Inhalo tu hálito que me quema y consume,
me fulminas con miradas de ojos soñadores.
El cielo me hiciste conocer luego del infierno.
Irrumpí en tu sagrado templo con ira y reverencia,
mis ojos se apartaron de tus ojos eternos
¡Ahora somos uno: cielo, tierra y universo!
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