¿Recuerdas aún, recuerdas, ardiente corazón
que estuviste sediento?
Nietzsche.
Me he arrancado ya, el último atisbo de nostalgia
He extirpado el más canceroso de los recuerdos
Ya antes había amputado mis piernas para no correr tras de ti
Trituré mis manos ─lo que más me dolió─ para no escribirte
A mis ojos no los asesiné yo. Habían visto demasiado y se suicidaron
Mi nariz se murió un poco de pena, castigada por el recuerdo de un único olor
Mis oídos perdieron el sentido. Se quedó mudo mi oído. Yo ya no lo escucho ni ellos a mí
Sufrían mucho mis oídos. Ellos se alejaron de mí para no escucharte, para no escucharme
Me arranqué el estómago para no recordar tu: « ¿Tenés hambre?»,
el hígado para no beber y emborracharme para amarte otra vez. Yo sólo te amé borracho
Extraje esas dos alas negras, mis pulmones, de un tirón y sin misericordia, para no fumarte
Destrocé mis labios con mis dientes. De bellos pasaron a ser dos maceras agónicas, decadentes
Para continuar con esta masacre…
Para continuar con esta masacre sostengo la respiración. No conozco a nadie que haya sobrevivido.
¿Seré el primero que no tenga corazón?
Para continuar con esta masacre no debo pensarlo y sacármelo de una vez y no llorar
Si lloro haré imposible mi acto heroico
Tengo un corazón duro. Ahora lo sé
Le hablaré un poco de ti, de lo que aún no se me olvida. Le hablaré con cariño de tus besos, de tus sonrisas, de tu encanto juvenil y tu lozana compañía
¡Que fácil cede mi corazón ante tu recuerdo!
No hay vuelta atrás luego de esta herida. No habrá metáfora como deidad secreta
Se ha muerto junto a mi corazón todo lo arcano
La indescifrable agonía del: «Yo soy», se ha muerto
Yo ya no soy este momento, ni soy ayer, ni voy a ser mañana
¿Pero si no tengo corazón qué es este pequeño dolor del pecho?
Miro despacio y me quedo viendo
No ha muerto mi corazón, pero si agoniza
No hay comentarios:
Publicar un comentario