Si voy a perder tu compañía has que valga la pena
Claro, seré el recuerdo que olvidarás anidada en otros brazos
te atarás con mansedumbre a otro corazón.
Seré yo el borracho de las avenidas al que le darás limosna
Vete con tus ilusiones y esperanzas hacia alguien que conozca de esas cosas
Ya no exijas de esta tierra infértil un fruto que no dará jamás
No vuelvas tu mirada compasiva hacia mis ulcerosas cicatrices
Es más, no vuelvas de ese paraíso al que ascendiste
En este corazón que llamas infierno se fraguan los más sublimes sentimientos;
detrás de esa mugre, tal vez fulgura un espíritu compasivo
Tal vez no hay nada, o poco, o mucho
Yo no pido que te quedes, sino que no prolongues tu partida
Mi horizonte es el suelo que piso y tú ves en el cielo apenas una frontera
No recrimines más mi andar cansado, mi trote patético, mis pocas ganas de respirar
No te rías de mi pequeña valentía al ser yo quien cava su propia tumba
No me acuses de descansar siendo yo tan joven
Yo no lloro por las partidas, vete que no lloraré
Mi dolor no necesita heridas. Vos no sabes herir
Mi dolor es la soledad que no supiste apartar de mí
Amor has que valga la pena perderte
porque amarte, viste, nunca valió la pena.
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