Los lapices cantan
bajo el compás del reloj.
La inspiración con olor a café
y color de luna.
¡Cuanta alegría hay en mi tristeza!
de mis letras con sangre de sueños.
El altar de mis plegarias,
oculta el deseo supremo:
Tu muerte .
Mi lápiz canta una elegía
frente al sepulcro.
La blanca dama
me lee tu epitafio
escrito en verso muerto
Adios...
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