jueves, 11 de abril de 2013

Noche.



Noche.

Respira por mis poros, exhala por mis ojos,
la noche.
apabullante dama
que tiene por placer 
sostener mis parpados cansados
Entre las avenidas de las sombras, aparece, taciturna.
Yo la espero como siempre desesperado,
la luz de su mirada, apagada.
Tiene por encanto, la melancolía.
Su pasado, miles de suicidios.

Durante el día, la bella dama se esconde,
su belleza embelesa al brillo moribundo.

Su voz, el silencio eterno.
Su tacto, el frío escalofriante.

Sensual, me acaricia con su invisible mano,
seca mis lágrimas con rocío.

Yo la espero como siempre,
ella se larga de igual forma.

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