martes, 11 de junio de 2013

Arrullo.


La fría brisa anuncia la noche
Paraíso, edén, atlántida...
Corro a su encuentro
dueña de los insomnios
madre de los suicidas.
¡Los ojos de la noche me miran!
los grillos ya no cantan
hablan, susurran...
yo voy a su encuentro
y me encuentro.
La noche me arrullo esta noche.

Cómo se rompe el silencio.


Con una mirada nacida de alma,
con una sonrisa,
que se ahoga en la melancolía.
El silencio se rompe.

El silencio, roto, escapa por los ojos:
Lágrimas.
¡El silencio ha muerto!
Exclamas con la voz de tu hálito
sobre mi pecho.

Estoy sonriendo.


Estoy sonriendo,
aunque no se note detrás de estas lágrimas, 
estoy sonriendo.

Una risa callada por el silencio
ahogada por la tristeza
guardada en los pliegues de mi piel.

Sonrío, por el mar que se volvió arena (Desierto)
por la sangre que se volvió recuerdo.
Estoy sonriendo, detrás de esta lluvia
que fue cielo abierto.


Los lapices cantan 
bajo el compás del reloj.
La inspiración con olor a café
y color de luna.

¡Cuanta alegría hay en mi tristeza!
de mis letras con sangre de sueños.
El altar de mis plegarias,
oculta el deseo supremo: 
Tu muerte              .
Mi lápiz canta una elegía
frente al sepulcro.
La blanca dama
me lee tu epitafio
escrito en verso muerto
Adios...